Llega enero, cuidado lo que te inyectas en el gimnasio

Caraota Digital
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Por el Dr. Ricardo Soto-Rosa

Feliz 2026 a mis lectores y toda la familia que forma parte de Caraota Digital, mis mejores deseos para todos en este nuevo año que comienza, pero como siempre la salud no deja de ocuparnos en estas fechas.

Y luego de leer sus comentarios en mis redes sociales sobre la historia de Lucas y las inyecciones de testosterona en el gimnasio, debemos contar el desenlace y por qué los hombres debemos estar muy atentos cuando el querer vernos “bien” pone en riesgo nuestra calidad de vida.

Había pasado un mes, desde aquel fatídico día, cuando leyó el resultado de su espermatograma que lo etiquetaba de azoospermico, pero a Lucas le parecían años. Ahora era Graciela quien le daba palabras de aliento y esperanzas. Saliendo de consulta con el Dr. Palacios, se fueron a una cafetería en las cercanías del centro asistencial, allí se sentaron a tomarse un capuchino mientras terminaban de digerir las recientes noticias.

El Dr. les explicó, con su claridad acostumbrada, que los valores de la hormona que estimula la producción de espermatozoides, conocida como FSH, se encontraban bastante bajos. Esta hormona, similar a un poderoso telegrama, es secretada en la hipófisis a la altura del cerebro, viaja por el torrente sanguíneo hasta llegar a sus receptores ubicados en los testículos para darle “la orden terminante” de activar la producción de espermatozoides.

Igual pasaba con la otra hormona llamada LH que estimula la producción de testosterona en los testículos. Una vez que hay suficiente testosterona y espermatozoides la hipófisis capta el mensaje y deja de producir al LH y la FSH, para activarse de nuevo cuando dichos niveles disminuyen a determinado nivel

La testosterona inyectada como auto medicación recomendada por su entrenador del gimnasio, había causado una “confusión en su sistema hormonal”, por lo que en la hipófisis se interpretaba que había una alta producción en los testículos, dejando entonces de secretar las hormonas que lo estimulan, es decir la LH y FSH, trayendo la devastadora consecuencia de paralizar la producción de espermatozoides.

A Graciela le impresionaba como un trabalenguas toda aquella explicación, siendo difícil de entender, por qué, la inyección de testosterona paraliza a los testículos, e incluso había comentado el Dr. Palacios que cuando pasa mayor tiempo en el uso de la hormona los testículos tienden atrofiarse alcanzando tamaños diminutos.

Lucas decía, que ahora comprendía la lógica con toda claridad, los testículos perdían la acción estimulante de la hipófisis y se paralizaban. En qué mal momento había usado “esas pinches inyecciones”.

Ahora deberían esperar la recuperación y normalización del eje hormonal de Lucas, eso tardaría unos meses, cuando deberá practicar nuevamente la determinación de hormonas y un  espermatograma de control.

Graciela le puntualizó a Lucas: -Recuerda también lo recomendado por el Dr. debes alejarte de esos hábitos que aumentan la temperatura testicular. -No quiero volver a encontrar los espejos del baño empañados por ducharte con agua exageradamente caliente y olvídate por ahora de tus gratos momentos de relax entre vapores y saunas….

Lucas le comentó a Graciela, mientras degustaba una deliciosa torta de chocolate, -Me preocupa mucho el último comentario del Dr. Palacios con respecto a el peligro del uso de testosterona en un hombre con cáncer de próstata ya que la misma estimularía la diseminación silenciosa de esta enfermedad tan común…

Después de una pausa para tragar, le dijo -me estoy acordando de mi compañero de gimnasio, el señor Rajuela, ese loco del entrenador, también le recomendó las mismas inyecciones.

El señor Rajuela tiene más de sesenta años de edad y un día me confesó no haber asistido en su vida al urólogo… Aunque Rajuela es un señor “de malas pulgas”. Tengo la necesidad de comunicarle el peligro que está corriendo

No se pierdan esta historia el próximo jueves donde seguiremos contando la historia de Lucas, Graciela y ahora del señor Rajuela… Mientras tanto, te espero en mis redes sociales @drsotorosa

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