(EFE).- El excongresista de Florida David Rivera fue hallado este viernes culpable de conspiración con relación a una campaña que intentaba influir ante el Gobierno estadounidense para suavizar las sanciones a la administración de Nicolás Maduro durante el primer mandato de Donald Trump (2017-2021).
A Rivera también lo condenaron por registrarse como agente extranjero y por lavado de dinero, junto a la asesora política Esther Nuhfer, y se enfrenta a una pena de 10 años en prisión.
El juicio con jurado comenzó hace cinco semanas en Miami y contó con la intervención del actual secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, como uno de los testigos contra el excongresista.
Rubio, que no enfrentó cargos, se conoció con Rivera desde los noventa, e indicó que en 2017 mantuvo dos reuniones con el acusado para discutir un plan orientado a facilitar la salida de Maduro y la realización de elecciones en Venezuela.
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De acuerdo con la fiscalía, a Rivera lo contrató la petrolera estatal venezolana para persuadir a la primera administración del presidente Trump de aliviar las sanciones contra el régimen de Maduro, quien resultó capturado el pasado 3 de enero por el Gobierno del republicano y enfrenta cargos de narcotráfico en Nueva York.
Esta acusación contrastaba con la imagen que el excongresista republicano trataba de transmitir al exterior, de extrema dureza contra los regímenes en Cuba y Venezuela.
«Su imagen pública era la de un anticomunista, pero estuvo trabajando para el régimen de Maduro todo el tiempo, y lo sabía», dijo el fiscal Roger Cruz durante el juicio, según declaraciones recogidas por el diario Miami Herald.
Rivera se había declarado inocente y defendió que estaba intentando derrocar el gobierno de Maduro. También alegó que no tenía la obligación de registrarse como agente extranjero porque su contrato era con la rama estadounidense de la petrolera estatal venezolana.EFE
