El nuevo dardo de Trump contra la FIFA, el Mundial 2026 y la participación de Irán en medio del conflicto bélico

Luis Alfredo Ledezma
6 Min de Lectura
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El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, desató una nueva controversia internacional al restar importancia a la clasificación de Irán para el próximo Mundial, una postura que no solo tensó aún más el clima político en Oriente Medio, sino que también dejó a la FIFA en una posición incómoda.  
Donald Trump, presidente de Estados Unidos / Archivo

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, desató una nueva controversia internacional al restar importancia a la clasificación de Irán para el próximo Mundial, una postura que no solo tensó aún más el clima político en Oriente Medio, sino que también dejó a la FIFA en una posición incómoda.  

En declaraciones recogidas por Politico, Trump afirmó que la presencia de la selección iraní en el torneo “no le importa” y el país asiático está “muy derrotado”, palabras que llegan en pleno conflicto regional y a menos de 100 días del inicio de la Copa del Mundo, que tendrá como sedes a Estados Unidos, México y Canadá. 

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Trump insistió en que la participación de Irán no representa una preocupación para su administración, pese a que el país se encuentra envuelto en una escalada militar con Israel y con Estados Unidos.  

Para la Casa Blanca, según el mandatario, la situación interna iraní es tan frágil que su presencia en el torneo no supone un desafío de seguridad significativo.  

Sin embargo, estas declaraciones contrastan con la creciente inquietud internacional sobre el impacto del conflicto en eventos globales, especialmente uno de la magnitud del Mundial. 

Pero sin dudas, el contexto geopolítico es crítico. Tras el ataque conjunto de Israel y Estados Unidos contra territorio iraní, Teherán respondió con una ofensiva que alcanzó a varios países del Golfo Pérsico —Qatar, Baréin, Arabia Saudí, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Irak y Jordania— además de Israel. 

La región quedó prácticamente paralizada, afectando actividades económicas, diplomáticas y deportivas. De hecho, varias competiciones han sido suspendidas para proteger a atletas y aficionados, lo que evidencia que el deporte no está aislado de la crisis. 

EL DILEMA DE LA FIFA  

En este escenario, la FIFA enfrenta un dilema complejo. La organización ha evitado pronunciarse públicamente sobre la situación de Irán, pero la ausencia del país en una reciente cumbre de planificación en Atlanta encendió las alarmas. 

Fue la única nación que no asistió, un gesto que muchos interpretan como una señal de incertidumbre sobre su participación.  

La FIFA, que ya lidia con la presión de garantizar la seguridad de un torneo que se disputará en tres países, ahora debe evaluar cómo manejar un caso que mezcla política, diplomacia y deporte. 

ASÍ DEBÍA SER LA PARTICIPACIÓN DE IRÁN  

La selección iraní está encuadrada en el Grupo G junto a Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda, con un debut programado para el 16 de junio en el SoFi Stadium de Inglewood, California.  

Sus siguientes partidos están pautados para el 21 de junio, también en Inglewood, y el 27 de junio en el Lumen Field de Seattle.  

Pero, pese a tener calendario, rivales y sedes definidos, su presencia en el torneo sigue siendo una incógnita.  

Incluso, Mehdi Taj, presidente de la Federación Iraní de Fútbol, reconoció que el panorama es sombrío.  

En declaraciones recientes, admitió que la intensidad de los ataques estadounidenses e israelíes “no presagia nada bueno” para el Mundial.  

El país se retiró de los preparativos para la Copa Mundial después del ataque militar estadounidense. / Cortesía: Politico

¿CUÁLES SON LAS ALTERNATIVAS?  

En la historia moderna de los Mundiales no existe un caso en el que una selección clasificada haya renunciado a disputar la fase final, lo que convierte la situación de Irán en un escenario sin precedentes.  

El reglamento de la FIFA contempla este tipo de contingencias en su artículo 6, donde se establecen sanciones económicas severas: una multa mínima de 250.000 francos suizos si la retirada se anuncia con más de 30 días de anticipación, y de 500.000 francos suizos si ocurre dentro de los 30 días previos al inicio del torneo.  

A estas penalizaciones podrían sumarse castigos deportivos, incluida la exclusión de futuras competiciones organizadas por el organismo. 

El reglamento también otorga a la FIFA plena discrecionalidad para decidir cómo proceder ante la retirada o exclusión de una selección.  

El apartado 6.7 especifica que el organismo podrá tomar las medidas que considere necesarias, incluida la posibilidad de sustituir al equipo ausente por otra federación. 

Si se mantiene el cupo correspondiente a la Confederación Asiática, la selección mejor posicionada para ocupar el lugar de Irán sería Irak, que tiene programado disputar la repesca internacional el 31 de marzo frente al ganador del duelo entre Bolivia y Surinam. 

En caso de que Irak avance y ocupe el puesto iraní, la repesca podría abrirse para Emiratos Árabes Unidos, que cayó ante Irak en el ‘play-off’ asiático.  

Este encadenamiento de sustituciones refleja la complejidad del sistema clasificatorio y el impacto que tendría una eventual renuncia iraní, no solo en el Grupo G del Mundial, sino en toda la estructura competitiva de la FIFA. 

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