31 personas más fueron acusadas por el caso de «jackpotting» que sacude a EEUU, varios son del Tren de Aragua

Angel David Quintero
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Tren de Aragua

Un jurado federal del Distrito de Nebraska acusó a otras 31 personas, entre ellos miembros del Tren de Aragua, por una trama de conspiración para implementar malware y robar millones de dólares de cajeros automáticos en Estados Unidos.

Por este delito, conocido como «jackpotting de cajeros automáticos», ya habían imputado a otras 56 personas, por lo que con estas nuevas acusaciones ya suman 87.

Muchos de los acusados ​​en esta operación tienen ciudadanía de Venezuela y Colombia. Entre los 32 casos de que los acusan destacan los de conspiración para cometer fraude bancario, conspiración para cometer robo a banco y fraude informático, fraude bancario, robo a banco y daños a computadoras.

“Este Departamento de Justicia ya ha procesado a más de 290 miembros del Tren de Aragua y seguirá trabajando incansablemente para poner tras las rejas a estos despiadados terroristas después de que el gobierno anterior les permitiera infiltrarse en nuestro país”, declaró la Fiscal General Pamela Bondi.

“Una gran red de delincuentes extranjeros presuntamente participó en una conspiración nacional para enriquecerse a sí mismos y a la organización terrorista Tren de Aragua estafando a ciudadanos estadounidenses”, declaró el Fiscal General Adjunto Todd Blanche.

El funcionario aseguró que los juzgarán con «firmeza» y rendirán cuentas por sus delitos. «La Fuerza de Tarea Conjunta Vulcan del Departamento de Justicia no se detendrá hasta desmantelar y destruir por completo al Tren de Aragua y a otros terroristas extranjeros que siembran el caos en Estados Unidos”».

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«El anuncio de los cargos contra un total de 87 acusados ​​subraya tanto la magnitud de estas presuntas conspiraciones como la fuerza y ​​la habilidad de nuestros investigadores y fiscales que las desmantelan. A medida que los cárteles intensifiquen sus actividades delictivas, nosotros también lo haremos», declaró el Fiscal General Adjunto A. Tysen Duva, de la División Penal del Departamento de Justicia.

«Tren de Aragua utiliza los delitos de jackpoting en cajeros automáticos cometidos en todo Estados Unidos para financiar su organización terrorista, responsable de crímenes atroces como la trata de personas (incluyendo el tráfico sexual de menores en Nebraska), secuestros, asesinatos y otros actos de violencia atroz»,  añadió la fiscal federal Lesley Woods para el Distrito de Nebraska. 

Mientras tanto, Chris Eason, codirector de la Fuerza de Tarea Conjunta Vulcan, alertó cómo la banda había empezado a ganar terreno. “El Tren de Aragua pasó de ser una pandilla carcelaria a una organización criminal transnacional y luego a una organización terrorista extranjera. No se tolerará el uso de malware sofisticado para vaciar cajeros automáticos y dañar instituciones financieras estadounidenses que también financian la actividad terrorista de TdA”.

¿CÓMO HACÍAN LA ESTAFA?

La presunta estafa se desarrolló e implementó con una variante de malware conocida como Ploutus, utilizada para hackear cajeros automáticos y obligarlos a dispensar efectivo.

El Tren de Aragua habría reclutado a varias personas para distribuir el malware Ploutus en todo el país. Los miembros de la conspiración viajaban en grupos, utilizando varios vehículos, a las ubicaciones de los bancos objetivo.

En primer lugar realizaban un reconocimiento inicial. En esta etapa tomaban nota de las medidas de seguridad externas de los cajeros automáticos.

Tras este reconocimiento, los grupos abrían el capó o la puerta de los cajeros automáticos y esperaban cerca para comprobar si habían activado una alarma o una respuesta policial. Posteriormente, los grupos instalaban malware en los cajeros automáticos, extrayendo el disco duro e instalándolo directamente, sustituyéndolo por uno precargado con el malware Ploutus o conectando un dispositivo externo, como una memoria USB, que instalaría el malware.

Una vez tomado el control del cajero, emitían comandos no autorizados asociados al módulo de dispensación de efectivo del cajero automático para forzar la retirada de efectivo.

Este virus también estaba diseñado para eliminar pruebas del malware y creaba una falsa impresión. Finalmente, Los miembros de la conspiración se repartían las ganancias en porciones predeterminadas.

Si son declarados culpables, los acusados ​​se enfrentan a penas máximas de prisión que oscilan entre 20 y 335 años.

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