María Gabriela de Faría es contundente y clara cuando le preguntan acerca de su identidad. “Soy una actriz venezolana”, respondió en una entrevista de la revista española Folie.
A pesar de que su carrera la ha llevado por distintos países y hoy la proyecta al mundo como una de las figuras icónicas del universo de Superman, la actriz asegura que nunca se quiere desprender de sus raíces, ni de su acento, ni de aquello que la conecta con su país de origen, Venezuela.
En la entrevista dejó claro que, para ella, su venezolanidad no es un accesorio que se pueda ajustar según las circunstancias, si no es parte de su esencia.
“Muchos actores venezolanos, por necesidad, han buscado oportunidades en otros países y adoptan acentos o maneras de hablar para integrarse. Y está bien, cada quien hace lo que necesita para sobrevivir. Pero para mí es importante mantener mi acento y mi cultura, porque es lo que me diferencia aquí en Hollywood. No soy mexicana, no soy argentina: soy venezolana. Así que me gusta presentarme como actriz venezolana, amante de los animales… y con miedo a las alturas”, expresó María Gabriela de Faría.
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Sin embargo, la actriz reconoció que al inicio intentó encajar, suavizando su forma de hablar para que sonara más “neutral”, pero con el tiempo entendió que lo que la hacía única era justamente su personalidad. «Tratar de convertirme en alguien que no soy. Lo hice un tiempo al llegar a Hollywood para encajar, y no quiero repetirlo», confesó a Folie.
La nueva villana de Superman también compartió detalles de su proceso de audición y la emoción que sintió cuando le confirmaron su papel como The Engineer en la película de Superman. “Cuando mi agente me llamó para decirme que era yo la elegida, solo tenía su palabra, porque no podía hablar con productores ni con el director. Para celebrarlo, fui a su oficina con una capa de Superman y champagne. Justo en ese momento llegó un fax confirmando oficialmente que era mío. Pasé todo el día por la ciudad con mi capa”.
Los momentos difíciles durante las grabaciones también salieron a relucir, pasar de tres a cuatro horas de entrenamiento al día, dietas estrictas y la construcción mental de The Engineer, lo describe como un trabajo desde su propio dolor y cansancio físico, claves para entender completamente a su personaje.
Durante la conversación, María Gabriela de Faría contó detalles de su vida privada, como la felicidad que le da su esposo y sus mascotas, la mudanza a su nueva casa, sus miedos y sus nuevos sueños donde confesó que le “encantaría interpretar a una espía” y trabajar “con directores como Guillermo del Toro… Me fascina su mirada. También volvería a trabajar con Paco Cabezas. De actores, me gustaría compartir set con mujeres talentosas y fieles a su esencia como Penélope Cruz o Salma Hayek”.
LA BANDERA DE MARIA GABRIELA DE FARÍA
Sin duda alguna la venezolanidad de María Gabriela de Faría se marca en la calidez con la que se expresa, en la importancia que le da a la familia, en la nostalgia que la invade cuando recuerda Caracas y en la forma apasionada con la que asume cada proyecto.
En los escenarios más complejos de la vida, incluyendo el competitivo mundo de Hollywood, donde muchos terminan borrando matices para encajar, María Gabriela de Faría se planta con firmeza: ser venezolana es su bandera, y con ella ha construido una carrera que hoy la lleva a convertirse en superheroína dentro de la pantalla, sin dejar de ser, en esencia, la misma joven que un día comenzó a soñar en su tierra natal.