¿Sin horario fijo para ir a la cama? Estudio reveló el peligro que supone no poseer una rutina nocturna

Valentín Romero
3 Min de Lectura
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El no tener una rutina nocturna y mantener horarios de sueño irregulares podría aumentar el riesgo de sufrir un infarto o un accidente cerebrovascular (ACV), según determinó un estudio reciente realizado por científicos de la Universidad de Oulu, en Finlandia.

La investigación publicada en la revista BMC Cardiovascular Disorders, demostró que acostarse a distintas horas cada noche podría incluso duplicar el riesgo a estas afecciones en personas de la mediana edad.

El hallazgo reveló que la falta de rutina a la hora de ir a la cama es un factor de riesgo cardiovascular tan relevante como la falta de sueño en sí misma.

ESTUDIO DURÓ MÁS DE UNA DÉCADA

El estudio, que duró más de una década, analizó los hábitos de sueño y la salud de 3.231 adultos nacidos en el norte de Finlandia en 1966. Los participantes usaron monitores de actividad durante siete días a los 46 años y luego, sus datos médicos fueron seguidos por más de 10 años.

El hallazgo principal es contundente: la variabilidad en la hora de acostarse se asocia con un riesgo dos veces mayor de padecer infarto o ictus respecto a quienes mantienen una rutina nocturna estable. Los expertos subrayan que este efecto aparece principalmente en quienes duermen menos de ocho horas cada noche, reseñó Infobae.

«Nuestros resultados sugieren que la regularidad al acostarse, en particular, puede ser importante para la salud del corazón. Refleja los ritmos de la vida diaria y cuánto fluctúan», advirtió la investigadora Laura Nauha, autora principal del estudio.

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Durante el periodo de seguimiento, 128 personas (4,0% de la muestra) sufrieron eventos cardiovasculares mayores como infarto, ictus o insuficiencia cardíaca.

El mayor riesgo se observó solo en quienes tenían una alta variabilidad en la hora de ir a dormir y, además, dormían menos de 7 horas y 56 minutos por noche.

En ese grupo, la probabilidad de padecer un evento cardíaco grave fue un 101% más alta respecto a quienes dormían más tiempo y mantenían horarios regulares. En contraste, levantarse a horas distintas no se asoció con un mayor peligro para el corazón.

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