¿Tu entrenamiento te está enfermando? Los límites entre el éxito y la lesión

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En el mundo del deporte y en las películas, nos han vendido la idea de que «más es mejor» y que el dolor es solo una señal de que estamos progresando. Pero, como traumatólogo, he podido observar en mi consulta cómo esa mentalidad de «no pain, no gain» sin control, podría ser una de las causas que atletas y deportistas recreativos,
no logren alcanzar sus objetivos y metas deportivas.

​El entrenamiento físico es, en esencia, un proceso sistemático y planificado, a través del cual se busca fuerza, resistencia y agilidad. Cuando esa planificación cambia o se modifica, puedes estar propenso al temido Síndrome de Sobre entrenamiento.

No es solo «estar muy cansado» es una condición fisiológica y psicológica grave que no distingue entre un atleta de alto rendimiento, un medallista olímpico y alguien que sale a correr por el Ávila o la ciudad, los fines de semana

Para mejorar, el cuerpo necesita una sincronía y un equilibrio entre el esfuerzo y la recuperación. Las fases de un entrenamiento se enmarcan en unas fases de planificación (macrociclos, mesociclos, microciclos) y periodización (precompetitivo, competitivo y transición) Ese entrenamiento inteligente debe cumplir las fases:

1. ​Calentamiento: Adaptar el cuerpo, preparar la máquina.
2. ​Fase específica o núcleo: El trabajo duro (fuerza, técnica o resistencia).
3. ​Recuperación.
4. ​Descanso: La clave olvidada.

Cuando el deportista rompe ese equilibrio, las estadísticas no perdonan: la prevalencia está alrededor del 20% y la incidencia puede alcanzar el 60%, en atletas de alto rendimiento, que han padecido este síndrome; pero lo más preocupante es que puede afectar hasta el 30% de los deportistas jóvenes.

El cuerpo te habla, se manifiesta, pero ¿lo estás escuchando? Estas son las señales de alarma (Red Flags), que se deben tener presente:

  • Físicas: Fatiga que no se quita ni durmiendo, dolores musculares inusuales, bajo rendimiento, insomnio, falta de apetito y algo que pocos mencionan: disminución de la libido y la potencia sexual.
  • ​Psicológicas: Irritabilidad (estar «amargado» sin razón), ansiedad, falta de motivación y dificultad para concentrarte.

Si no tomas consciencia, el quirófano o las lesiones se encargarán de hacerlo. Hablamos de tendinopatías, fracturas por estrés, fatiga crónica y cuadros graves como la rabdomiólisis (destrucción del tejido muscular que puede dañar tus riñones).

La prevención forma parte de la inteligencia deportiva. Una planificación profesional, contar con un equipo multidisciplinario y la escucha activa de tu cuerpo, son tus mejores aliados para que el deporte sea salud y no un constante fracaso o retiro.

​¿Sientes que tu cuerpo ya no responde igual? No esperes a que algo se rompa. Sígueme para más consejos de salud deportiva: @drmendezve.

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