La conmovedora de historia de un migrante deportado de EEUU y su lucha para no abandonar a sus perritos

Luis Alfredo Ledezma
4 Min de Lectura
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La historia de Eder Vela, un migrante mexicano deportado recientemente de Estados Unidos, se ha convertido en un testimonio conmovedor sobre la lealtad y el vínculo inquebrantable entre una persona y sus mascotas, en su caso, tres perritos.  
Para Eder Vela, llegar a su lugar de origen en Xalapa, Veracruz, no ha sido fácil. / Captura de video

La historia de Eder Vela, un migrante mexicano deportado recientemente de Estados Unidos, se ha convertido en un testimonio conmovedor sobre la lealtad y el vínculo inquebrantable entre una persona y sus mascotas, en su caso, tres perritos.  

Tras ser expulsado del país por el Paso, en Texas, y trasladado a Ciudad Juárez, Eder emprendió un viaje de regreso a Xalapa, en Veracruz, acompañado únicamente por lo que logró rescatar de su vida en el norte: sus tres perritos, Chule, Toni y Emiliano.  

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Por varios días avanzó por carretera, cargando cansancio, incertidumbre y la determinación de no abandonarlos. 

El retorno no habría sido posible sin la intervención de Paw Angel Rescue, una asociación dedicada a proteger a las mascotas de personas deportadas.  

Su directora, Patricia Ziné, fue quien se encargó de trasladar a los animales hasta Ciudad Juárez y resguardarlos durante 15 días mientras Eder resolvía su situación.  

“Fue lo único que pude rescatar de todo lo que tenía”, relató, agradecido, pero también golpeado por la pérdida de su estabilidad y de los bienes que dejó atrás en Estados Unidos. 

Con lo poco que le quedaba, Eder inició el trayecto hacia Veracruz. Sin embargo, al llegar a la terminal de autobuses de Tampico, se encontró con un nuevo obstáculo: la única línea que podía llevarlo a Xalapa se negó a permitirle viajar con sus tres mascotas.  

Como era de esperarse, el rechazo lo dejó desmoralizado. Él y sus perros estaban exhaustos tras días de camino bajo el sol, y la posibilidad de quedar varados sin recursos aumentaba su angustia.  

LLEGÓ LA AYUDA  

Aun así, personas en la terminal se acercaron para ofrecer ayuda improvisada, como permitir que los animales descansaran en un área con aire acondicionado. 

Lo que se detalló, es que la situación llegó a oídos de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) en Tampico, cuyo director, Manuel Leal Villarreal, intervino tras recibir la llamada de una consumidora que presenció el caso.  

A través de una conciliación con la empresa de autobuses, Profeco logró que la línea reconsiderara su postura y permitiera el abordaje de Eder y sus tres compañeros de viaje.  

“Pudimos llegar a un acuerdo favorable y a las 8:00 de la noche ya sale nuestro amigo Eder Vela”, informó Leal Villarreal. 

El caso de Eder refleja una realidad poco visibilizada: la de los migrantes que, además de enfrentar procesos de deportación abruptos, deben luchar por mantener unidas a sus familias, incluyendo sus mascotas.  

Su travesía expone tanto la vulnerabilidad como la resiliencia de quienes regresan con lo mínimo, pero se aferran a lo que más aman. 

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